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Obra para orquesta de cuerda que tiene un carácter descriptivo, sugeriendo distintas imágenes. En cualquier caso, son los intérpretes y los oyentes quienes tienen que introducirse en la música y descubrir las sensaciones que les provoca.
Es importante que a la hora de interpretar este concierto no se pierda nunca la visión lineal y horizontal de la música, aunque sea reiteradamente igual. Esta apreciación es básica, ya que dará al conjunto de la obra una continuidad y profundidad imprescindibles para que la música hable. Todos los instrumentos son de igual importancia y todas las voces se necesitan, y entre todos forman este tejido, SEDA.
También existe la posibilidad de interpretar la obra con un quinteto de cuerda: sólo un intérprete por voz le dará un carácter más íntimo y cambrístico.
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