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Compuesta para flauta, clarinete, violín, violonchelo, piano y percusión, es una concertino en un movimiento para flauta y orquesta de cambra. La obra empieza con una introducción de la orquesta en la que los distintos instruemntos se alternan en series de patrones contrastados. La repetición permutada de estos patrones conduce a la primera exposición enérgica de la flauta, virtuosa y muy ornamentada, acompañada por acordes del piano, la percusión y las cuerdas, emfatizados rítmicamente, y por una línea más sostenida e imitativa del clarinete. Los primeros cinco minutos de la pieza descritos más arriba sirven como preludio a los dos tercios restantes de la obra, que están estructurados como tema y variaciones. La música es palpitante y rítmica en toda la obra.
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